José Antonio Señan gana el Certamen Cartas de Amor de Valdemoro

El madrileño José Ignacio Señán gana el XXIII Certamen de Cartas de Amor de Valdemoro ‘Lo mayores también amamos’ que convoca anualmente el Centro Municipal de Mayores de Valdemoro. El ganador recibirá como premio un viaje a Malta de siete noches.

La gala de entrega se celebrará el próximo 16 de febrero a las 17.30 horas en el Teatro Municipal Juan Prado. En la misma, cada autor leerá en público su carta.

Al Certamen de este año se han presentado 83 misivas procedentes de 23 provincias españolas. Madrid con 18 misivas, seguida de Alicante (9), Asturias (6), Valencia (6) y Cantabria (5), han sido las mejor representadas.

El segundo premio de 250 euros ha recaído en la autora local María Victoria Martín por su carta ‘Sabor de amor’. La valdemoreña ha evocado en los recuerdos de una relación amorosa que hoy sabe a “café con galletas” pero que a lo largo de los años ha estado impregnada de “sabor a natillas, a aromática vainilla…”

El premio de 150 euros ha reconocido la calidad de la carta titulada ‘Querido esposo’, presentada por Francisca Martínez Cánovas, residente en la localidad de Alhama de Murcia. Las palabras que la alhameña escribe a su esposo son muestra el sinsentido del alzheimer del que habla en primera persona, unas veces para disculparse por sus descuidos y otras por los olvidos continuos en los que cae sin poder evitarlo.

Por último, la carta ‘Dedicada a mi esposa’, del valdemoreño Juan Ignacio Perucho, ha merecido a juicio del jurado el premio a la mejor carta local y también recibirá un premio de 150 euros. En su obra, Perucho compendia las palabras que siendo novios le escribió, con las que trata de devolverle la memoria que “como hojas secas arrastradas por el viento, se ha llevado tus recuerdos, dejándote la mente en blanco”.

En la elección del texto ganador el jurado ha tenido en cuenta, junto a su calidad literaria, la capacidad del autor para ponerse en el lugar de una esposa que ve cómo el amor de su vida se pierde en el olvido que provoca la enfermedad de Alzheimer, un tema que también está presente en los textos de otros dos finalistas. El autor no renuncia en su texto a las imágenes poéticas de una vida compartida: “Hoy, que ya no soy para ti ni siquiera un vago recuerdo, que mis caricias y mis besos se pierden demasiado a menudo en tu mirada de ausencia infinita”, aunque reconoce sentirse sobrepasado por el sufrimiento de ver como “te apagas lentamente”.